lunes, 15 de noviembre de 2010

Diversos tratamientos.

Tratamiento de los aspectos físicos

Uno de los mayores acuerdos en el tratamiento de la anorexia nerviosa ha sido el de que la psicoterapia debe realizarse durante o después de la recuperación del peso, previamente a este objetivo se afirma que la psicoterapia es inefectiva (Padín, Chinchilla y Vega, 1995).


La recuperación del peso es vital y por lo tanto es el problema que debe ser abordado con mayor urgencia, siendo el principal objetivo de los programas de intervención para el tratamiento de la anorexia nerviosa, los procedimientos más utilizados son los basados en el condicionamiento operante. Este tipo de intervención suele emplearse en el entorno hospitalario, donde generalmente se encuentran los pacientes cuando se inicia la intervención, en este entorno pueden controlarse con facilidad las contingencias ambientales, también pueden aplicarse estos procedimientos en el entorno familiar u otros entornos, aunque siempre supone mayor dificultad. Para la normalización del peso es necesaria la modificación de los hábitos alimentarios por lo que la intervención terapéutica se centrará en qué y cuánto come, en la duración y situación social en la que se come. En la bulimia nerviosa es fundamental interrumpir la cadena conductual dieta restrictiva - violación de la dieta - episodio de voracidad - conducta purgativa, ello implica impedir la ejecución de conductas purgativas después de una comilona y modificar los patrones dietéticos (Lasater y Mehler, 2001; Saldaña y Tomás, 1998).
En ambos trastornos hay que proporcionar educación sobre nutrición, información sobre la ineficacia y efectos perjudiciales de los métodos seguidos para el control del peso y modificar los hábitos alimentarios generales. Para ello se ha de realizar un programa estructurado con prescripción de tareas muy concretas y controlando el cumplimiento de las mismas mediante la firma de contratos conductuales y autorregistros que realizará el paciente y que se supervisarán minuciosamente en cada una de las sesiones individualizadas o de grupo. Las estrategias terapéuticas que se siguen en este área pueden verse por ejemplo en Calvo (1992), Cervera (1996), Raich (1994), Saldaña (1994) y Schmidt y Treasure (1996).


Tratamiento de los aspectos psicológicos:

Tal y como señalan Saldaña, Tomás y Bach (1997), en este tratamiento hay que intervenir sobre las manifestaciones a nivel fisiológico (aspectos relacionados con la tensión y las manifestaciones fisiológicas), cognitivo (interpretaciones irracionales y negativas que la persona realiza de si misma, su problema y su entorno) y comportamental (evitación y afrontamiento incorrecto de situaciones).
Para disminuir la activación fisiológica excesiva se utilizan las técnicas de relajación, entre ellas una de las más utilizadas es la relajación progresiva de Jacobson y la respiración controlada.
Para tratar la fobia a la gordura, a la propia figura, al peso y a la aceptación de determinados elementos se han utilizado técnicas de desensibilización sistemática, exposición y reestructuración cognitiva (Saldaña y Tomás, 1998). La técnica de desensibilización sistemática va dirigida a tratar la ansiedad relacionada con la ingestión de alimentos, el miedo al aumento de peso, el miedo a los cambios que pueden producirse en la apariencia física y otros temores de los pacientes. Este tipo de miedos junto a otros característicos del trastorno como el temor a perder el control sobre el aumento de peso, han sido abordados asimismo mediante otras estrategias comportamentales y cognitivas, utilizadas en muchos casos conjuntamente (Buceta, 1996).
La técnica de exposición con prevención de la respuesta se ha aplicado para frenar el carácter compulsivo del vómito que se manifiesta en el ciclo atracón-purga (Rosen y Leitenberg, 1982), con esta técnica se evitan los vómitos provocados. La técnica de resolución de problemas se utiliza para frenar el aumento de preocupación y ansiedad y aumentar la autoeficacia y autoestima (Saldaña y Tomás, 1998) y por último la de entrenamiento en habilidades sociales permite que la persona adquiera las habilidades necesarias para actuar en situaciones sociales y responder asertivamente, lo que repercute en la disminución del nivel de ansiedad en dichas situaciones (Saldaña y Tomás, 1998).
Desde el modelo psicodinámico se opta por la psicoterapia cuyo objetivo es resolver los conflictos internos que se suponen a la base del trastorno (Biby, 1998; Bruch, 1983; Fairbun, Jones, Peveler, Hope y O´Connor, 1993; Kaplan y Sadock, 2001; Rosen, 1996).
Un programa ideal reconoce la importancia de la familia en la precipitación y mantenimiento de la anorexia nerviosa, por lo que debe ser generalmente integrada desde el comienzo del tratamiento, a través de reuniones familiares y sesiones programadas, en la bulimia nerviosa también está indicada la terapia familiar en aquellas personas que presentan conflictos con los padres y en las mas jóvenes que viven en el hogar paterno (Blake y Shekter-Wolfson, 1991; Padín, Chinchilla y Vega, 1995).

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